03 marzo, 2010

Más altos!

¿Cuántas veces hacemos planes a nuestro antojo? ¿O tomamos decisiones sin consultar a los demás? Quizá nos creamos auto suficientes, pero la verdad es que no lo somos.



Dice Isaías 55:8-9:
-Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.

Si no tomamos en cuenta al que nombramos como nuestro Señor en cada decisión de nuestras vidas, por muy pequeñas que creamos, no nos estamos sometiendo a Él. Y, lo que es peor, ¡nos estamos perdiendo de una ventaja enorme! Su deseo para con cada uno de nosotros es la perfección, cualquier sueño, meta o plan de vida que tengamos, por muy bueno que parezca, no se acerca en nada a lo que Él nos tiene preparado.

Confiemos, tengamos paciencia y oigamos Su voz.

11 enero, 2010

Miedo a lo desconocido


Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció […]; y salió sin saber a dónde iba. —Hebreos 11:8
¿Alguna vez Dios te pidió que hicieras algo aparentemente irracional o que te llevaba al terreno de lo desconocido? ¿Qué pasaría si te pidiera que rechazaras un largamente ansiado ascenso en el trabajo o una anhelada relación sentimental con alguien? ¿Y si te llamara para ir a un lugar remoto de la tierra o te pidiera dejar que tu hijo le sirva en un sitio lejano?
Lo desconocido está lleno de interrogantes atormentadores, tales como: «¿Y si pasa esto o aquello…?» Aun así, cuando seguimos al Señor, Él suele llamarnos a recorrer territorio desconocido. Obedecer Sus mandamientos de perdonar, entregar nuestros tesoros o abandonar las cosas que nos brindan seguridad y placer nos deja a menudo en el terreno atemorizante del qué irá a pasar.
Imagínate cómo se habrá sentido Abraham cuando Dios le pidió que trasladara a toda su familia y no le dijo adónde irían (Génesis 12:1-3). También le demandó perseverancia; es decir, que se quedara en una tierra desconocida, aunque las atractivas comodidades del pasado amenazaran seducirlos, tanto a él como a su familia, a regresar al entorno seguro de Ur.
Empezar un nuevo año es como entrar en territorio inexplorado. El miedo a lo desconocido podría impedir que siguiéramos la guía de Dios en los días que están por delante. Pero, como Abraham, cuando nos aferramos a Aquel que sabe todas las cosas, estamos en buenas manos… no importa el destino. —JMS